A las 0:00 cogimos un bus en Ottawa camino de Montreal. A las 2:20, llegamos a la casa de un completo desconocido conocido (para ser ciertos lo había visto una vez de pasada que había venido de visita a Toronto y se había acercado a la oficina; bueno, y también de oídas) de David que había accedido a alojarme. Paco Cabezuelo, ilustre ex-empleado de Europa press, el mismo tipo que ocupaba el puesto que Rafa tomó posteriormente. El mundo es un pañuelo. El piso, una habitación diáfana de unos 30 m2 con un baño minúsculo. El apartamento prototípico canadiense para jóvenes solteros, la misma idea que propuso la ministra de vivienda y que provocó el grito en el cielo de los colectivos de jóvenes que se manifiestan por una "vivienda digna" (cínicos todos, el problema es que no saben cómo disimular que no se quieren mover de casa). El caso es que, un amigo de Paco de nombre Antón (como el famoso señor Pirulero), el mismo Paco y yo nos las apañamos para dormir en ese habitáculo.
Por supuesto, caí rendido y al despertar, milagro: la mesa puesta para un superdesayuno que nos permitiera coger fuerzas. Luego, de visita por Montreal. Chapuzón de historia reciente hecha piedra y de multitud: se estaba celebrando el Jazz Festival en la ciudad quebecoise. Desde los ojos precipitados de turista ocasional, y tras una rápida comparación, Montreal me pareció mucho más bonita y manejable que Toronto. Francés e inglés conviven aunque, gracias a la "política de normalización lingüística" el francés gana terreno al inglés. No obstante, Paco la denomina cariñosamente "Eusko-Québec" y a sus habitantes, "euskoquebecos". Elocuente el ex-epero.

El Jazz Festival, el concurso internacional de fuegos artificiales, la planificación de la ciudad, el transporte, la gente (en especial las mujeres, dicen que las más atractivas de Canadá, con ese toque de sotisficación heredado de las francesas) y el ambiente festivo (ni punto de comparación con el que he podido otear en Toronto) me hacen pensar que volveré a Montreal alguna que otra vez. SI HASTA ESTOY PENSANDO EN DAR CLASES DE FRANCÉS!!!
Un saludo. Por cierto, muy bueno el último disco de Muse!!!


1 comment:
Todas las personas que conozco que han estado en Canadá dicen que Montreal es la mejor ciudad del país, parecida a la imagen que pretende mostrar Michael Moore en Bowling for Columbine.
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