2006/07/30

Desde el miércoles...

Tras la última entrada, publicada el pasado miércoles por la tarde en el sopor de la inactividad de la oficina, algunos acontecimientos de dudoso interés para los habituales - y no ya digamos para los esporádicos - que se asoman a esta burbuja han sucedido (hoy es domingo, lunes allí, lo que significa día de entrada de temática egocéntrica). Para empezar, el encuentro con un buen amigo del colegio. Jesús Javier Arias Regueira, uno de mis amiguetes de Plasencia con el que aún mantengo contacto más o menos asiduo, estuvo de paso por la capital económica de la provincia de Ontario. Jesús estaba inmerso en un tour recorríendo junto con su familia y otras personas procedentes de mi ciudad de nacimiento Norteamérica. Reencontrarme con él me hizo ilusión, pero también me dió un poco de ese sentimiento tan propio del Noroeste de la península llamado morriña.

morriña(Del gall. port. morrinha).f. coloq. Tristeza o melancolía, especialmente la nostalgia de la tierra natal.



El jueves por la noche, quedé con Olivia, una asiática pequeñita y vivaracha, mona y locuaz, no excesivamente atractiva pero con un punto de morbo (quién sabe si por mi crónica fijación por las orientales). Estuvimos cenando, me contó el origen de su nombre, sus continuos viajes, en qué consistía su trabajo y mil cosas más... A esta malaya de origen (aunque canadiense si leemos su pasaporte) la conocí a través de un anuncio en craiglist. Lo pasé bien, pero no dejé de sentirme extraño, no del todo cómodo. Esto de quedar con gente por internet facilita un tanto las cosas, pero no aporta ninguna herramienta para hacer que una situación tensa como es la de pasar unas cuantas horas con un completo extraño sea más llevadera. Nos despedimos en el metro, le di dos besos... Quizá nos volvamos a ver, quizá no. Me pregunto si este es el camino para hacer amigos...

Y el viernes tranquilo, en casa, con un vaso de chivas 12 años y el portátil, escuchando música mientras buceaba por internet buscando divertimento. El sábado, 8:30 en pie para ir a pagar a la inquilina que se va el depósito de mi nueva casa. Luego me di una vuelta por el barrio... da un yuyu acojonante, no hay más que mendigos y gente de sospechosa condición; aunque está cerca de todo, en el mismo centro, a unos 40 minutos andando de mi oficina. Ya os enseñaré fotos. Después la tarde transcurrió tranquila, y a última hora me fui con Heli al cine a ver Miami Vice, el último manual de chuloperquismo visual, otro escalón atrás en la labor de Michael Mann como director. Lo mejor, los trailers de The Departed la última película de Scorcese con un reparto increíble, y el de The Black Dahlia dirigida por Brian de Palma. Dos peliculones a simple vista que intentaré no perderme llegado el momento.

Y hoy domingo, relaxx y más relaxx, como casi siempre.

No comments: