
La verdad es que vaciar el buzón no es que me molestara. Lo tenía mecanizado. Abrir la puerta de la calle, abrir el buzón, localizar el correo válido, soltar la maraña en la repisa, subir las escaleras, abrir la puerta de casa, cerrar con llave tras de mí. Tan fácil como eso. Pero antes de irme a Plasencia de vacaciones, donde iba a estar casi tres semanas en total, me preocupé un poco. Además de publicidad variada y las tres o cuatro postales más las tres cartas personales que en este tiempo aquí he recibido en los diferentes edificios donde he vivido, también me suelen llegar facturas, como a todo hijo de vecino, que eso no cambia vivas en el país que vivas. Entonces fue cuando decidí tomar ejemplo de dos vecinos, sin mucha esperanza de que funcionara, eso sí, porque cuando en España alguien hace algo así, además de seguir recibiendo correo no deseado, queda como un gil... para el resto de los vecinos y para el cartero. Vean el resultado en la siguiente afoto:

Desde entonces el buzón vacío, libre de "correo basura", solo me visitan las facturas, puntuales, que ésas nunca faltan. Las postales y las cartas hace tiempo que dejaron de llegar. ¡Qué país éste, la leche! Año y nueve meses viviendo canadiando y todavía no dejan de sorprenderme. Luego cuando esté de vuelta, me pregunto si no serán cosas como éstas las que eche de menos.


1 comment:
Qué bueno lo del buzón! Bigger than life!xD
PD: gracias por la páginas turísitcas que me has pasado. Ya te contaré o te pediré ayuda!xDD.
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