2008/02/05

La historia de una sociedad que se hunde (por Luis)

“Esta es la historia de una sociedad que se hunde. Y mientras se hunde, no paramos de decir que todo va bien.” Con esta frase, que no es mía, termina una película llamada El Odio, en la que se narra la vida de tres jóvenes franceses que viven en barrios periféricos de Francia (ya sabéis, en donde es habitual la quema de coches). No pretendo hacer una reflexión para hacerme el profundo, ni tampoco soltar un coñazo que no se lea nadie, pero creo que esta película refleja muy bien la sociedad en la que nos encontramos. Vale, nosotros, creo no equivocarme, no nos dedicamos a quemar coches. Tampoco nos encontramos rodeados de drogas y a nuestro lado conviven caras sonrientes y todo tipo de bienes materiales (exagerando un poco). Sin embargo, hay algo generalizado que parecemos compartir todos los jóvenes occidentales, ya sean españoles, franceses o americanos, y es un cierto desencanto. Desencanto producido por cientos de ideas que han sido preconcebidas en nuestra infancia y que cuando llegamos a la edad adulta reparamos en que no son verdad.


Por ejemplo, hablemos de trabajo. Tengo mi carrera, mi máster, domino más o menos el inglés y, ¿con qué me encuentro? Con que estoy en una empresa donde casi tengo que pedir permiso para ir al baño, donde tengo unos jefes mucho menos preparados que yo que me ningunean y donde, encima, cobro una miseria. Y sí, crecí con la idea de que si eres estudioso y llegas a la universidad te vas a comer el mundo. Es un ejemplo muy típico el que acabo de poner, pero me gustaría ir más allá. ¿Qué futuro le espera a nuestra sociedad cuando el número de personas con enfermedades mentales está creciendo a un nivel exacerbado, consideramos a los sentimientos como una debilidad y vivimos acojonados por todo tipo de productos/actos/hábitos que dañan nuestra salud.

Antes, hablo de la generación de mis padres que tienen en estos momentos sesenta y pocos, tenías objetivos. La situación política y social podía mejorarse, por lo que era estimulante esa búsqueda de libertad. Antes, era frecuente entrar de botones en una empresa e ir aprendiendo hasta llegar a lo más alto (como hizo mi padre). Antes, las relaciones personales duraban, con lo que si te había tocado un marido cabrón tenías que aguantarle todas sus putadas, pero si eras una persona normal te encontrabas con una estabilidad en tu vida. ¿Ahora con qué nos encontramos? Pues en que, en mi caso personal, tengo casi 27 años y no he hecho nada en mi vida, pero lo más triste, es que no sé hacer nada. Cada día me paro y me fijo unos objetivos, los cuales termino olvidando porque…”¿y yo qué sé cómo estaré dentro de 3 años?”. Miro a mi alrededor y no me gusta el modo de vida rápido al que estamos acostumbrados a llevar, ni el consumo desenfrenado de IKEA o H&M, ni tampoco tener que perder 8 horas y media todos los días en un trabajo que me importa poco…Todo esto me hace sentirme como prisionero de un mundo que otros ya han pensado por mi cómo tendría que vivir.


Ya sé que todo esto puede parecer negativo, y que no estoy descubriendo la rueda, pero sin embargo tomad todo esto como un grito de auxilio. Vale que hay cientos de cosas buenas que nos pasan al día, y creedme en que soy una persona positiva. Pero si miro a mi alrededor, me pregunto ¿por qué debería/deberíamos luchar?¿ Cuál es el sentido de todo esto?

Gracias al hombre burbuja del blog por dejarme participar con esta entrada y, en cualquier caso, recordad que “la noche es más oscura antes del amanecer.”

Gracias a ti, Luis (artista antes conocido como Izzy Stradlin'), único y verdadero hombre burbuja, por esta cooperación (in)solidaria. :)

2 comments:

Txetun: said...

Por eso me gusta tanto "El Club de la Lucha", porque es ese espíritu que reflejas en la entrada elevado a una paja mental estupenda. Más que la película, recomiendo en libro, para alimentar un poco al Tyler Durden que todos llevamos dentro.

Gracias por la aportación.

Luis said...

Qué malas son las tardes de domingo!xD