2008/02/19

Necesidad de Enemigos

Leo literalmente de un estracto sobre un recurso disponible de universia, concretamente de aquel que describe una entrevista a Chaim F. Shatan, un teórico que ha escrito sobre la neurosis de guerra y sobre las víctimas de desastres producidos por el hombre. Ahora cito:

recientemente se centra en 1) la necesidad de enemigos en los conflictos sociales, y 2) los procesos por los cuales la percepción de un enemigo odiado se arraiga en las estructuras psicosociales

El artículo, salvo las partes excesivamente técnicas, está interesante. Vamos, cabría decir que lo he encontrado interesante, supongo que porque el estrés post-traumático es un concepto que me llama la atención. Pero no era de eso de lo que quería hablar. El proceso por el cual he llegado a esa mesa redonda (creo que este término define mejor que entrevista el texto donde ser recoge la intervención de Chaim F. Shatan) ha sido el siguiente: hacer una búsqueda con el todopoderoso Google basada en la expresión "Necesidad de enemigos". Era el primer resultado de la búsqueda.


Hoy leyendo el periódico, por encima, me he alarmado un poco al ver como Rosa Díez era increpada por una serie de "radicales de izquierda" (a saber) en la facultad de Sociología de la Complutense (leer noticia). El hecho, lamentable añado, se suma al que protagonizó hace unos días María San Gil en Galicia (leer noticia) y al de Dolors Nadal en Cataluña (leer noticia). Y yo me pregunto qué mueve a esa gente a movilizarse y acudir a un acto de este tipo para reventarlo e, incluso, intentar agredir a las diferentes personas. Me pregunto qué anda mal para que estas personas, que, al margen de sus convicciones políticas que podrás compartir o no, son similarmente iguales que diría Pazos a nosotros, sean perseguidas, injuriadas y a veces agredidas de este modo. Concluyo que todo se basa en una necesidad de buscar enemigos y de demonizar al adversario una vez hemos identificado a éste.

Supongo que nosotros también lo hacemos, día a día, planteando enfrentamientos que en realidad no lo son tanto. Por ejemplo lo hacemos cuando dividios la oficina en jefes y empleados (y luego subdividimos en jefe, empleados que cobran más, empleados pelotas, empleados que siempre van de punta en blanco, empleados que no te invitan nunca a un café, empleados que nunca te saludan...). Lo hacíamos en la facul etiquetando al personal y pasando desde una sorda mofa a un profundo rencor visceral agudizado cuando salían las notas o repartían las matrículas - por ejemplo - o cuando se presentaban en la clase con el pibón de turno. La envidia es uno de los combustibles más efectivos para esta clase de dualidades y, según una hipótesis propia, si hubiera que asignar un pecado a cada país, concluyo que el más extendido en España es la envidia. Que levante la mano el que no haya presenciado en el mismo patio de vecinos un frente abierto con dos o más bandos definidos por envidias más o menos disimuladas. Sólo hay que ver Gran Hermano, ese pseudo experimento televisado.


Y dentro de este complejo fenómeno del que no tengo formación suficiente para explayarme, lo que más me fascina es el grado de implicación personal que adquiere en la mayoría de los casos. Si os fijáis bien, cuando identificamos un "enemigo", pasamos a demonizarlo y acabamos por tomar el conflicto planteado con el mismo como algo personal. No importa que en el escenario "oficina" el motivo de la conversión del individuo de en frente en enemigo sea un sueldo superior al tuyo cuando las tareas que ambos realizáis son similares - por ejemplo -, un aspecto material que no define para nada al susodicho individuo será el ejemplo perfecto para definir la relación personal que entablarás con él, hasta el punto de que puede ser un tío cojonudo, que como enemigo que es ya procurarás percibir hasta el más neutral de los saludos como la más vilipendiable de las ofensas.

¿Y lo bien que funcionaría el mundo si hiciéramos extensiva la frase del genial don Vito "Nada personal, solo negocios" a cada ámbito de la vida pública y privada? Las rupturas amorosas serían menos traumáticas, los partidos de fútbol menos accidentados, las discusiones con amigos menos acaloradas... Aunque bien mirado, desde las campañas electorales a los cafés a hurtadillas en descansos laborales serían un coñazo, porque nos guste o no, en esta vida necesitamos enemigos... ¿O no?

4 comments:

Luis said...

Buena entrada la de hoy. Me ha gustado mucho el tema y coincide mucho con lo que estoy viviendo en mi trabajo.

Creo que sí que necesitamos un enemigo en el que concentrar nuestras frustraciones y luchar por una causa que nos autoconvenza los buenos que somos y lo mucho que defendemos las causas justas.

Lo que no estoy de acuerdo es en lo que comentas de Rosa Díez. Vale, los que ayer estaban insultándola son, en su mayoría, bastante asquerositos, pero es que, hemos llegado a un punto en el que los plíticos nos han toreado.

Me explico: 11-M, casi dos cientos muertos, y los políticos de diferentes partidos tirándose los trastos a la cabeza y tratando de sacar tajada. Anda y que les den! Que les jodan y ojalá les abucheen muchas más veces.

PD: me ha pillado mi jefa escribiendo esto, xD.

Txetun: said...

Jejeje... El enemigo en casa, Luis.

Lo que comento de Rosa Díez es lo siguiente: una cosa es pensar que los políticos nos torean como pensamos tú y yo y cien y la madre, y otra cosa diferente es ir y abuchear a la peña y llegar a las manos, que a mí plín. Eso es lo que me sorprende del tema, que por mucho que piense que el señor Aznar estuvo riéndose de nosotros durante los últimos 4 años de su legislatura, nunca se me pasó por la cabeza ir a darle un sopapo. Es que este tema da para mucho, pero podría incluirse aquí el famoso "tema Hamilton" en Montmeló: no era un tema de racismo, era un tema de demonización del enemigo y de atacarle con un rasgo que le distingue del resto de los pilotos, que es negro (vamos, café con leche). ¿Está mal? Posiblemente. Pero el contraataque de la prensa inglesa demonizando a la afición española y sacando lo de Luis Aragonés (que tampoco fue racismo, es que Henry es negro, señores) y menos mal que no conocieron al señor Gil y Gil.

En fin, me alegro de que te haya gustado. Un abrazo!!!

Asane said...

Luis, ya te han fichado :P

A ver, ganas de darle un collejón a Aznar, sinceramente, hay. Pero de ahí a dirigirte a un mitin para boicotearlo... es que hay pereza. Y sí, un negro es negro. Así de sencillo. La estupidez hipócrita estadounidense está por todas partes, qué se le va a hacer.

Oye, blanco, ¿por qué no pones una canción del Sevilla? Sinceramente la estoy echando en falta.

Txetun: said...

Ya, sus debo una canción; pero una cosa es hacer una defensa a ultranza de El Sevilla como megacrack del panorama musical español y otra cosa muy distinta es poner un vídeo suyo, que son cutres... Ya veremos como me las apaño.

Un saludo, monsieur Églises