
No me resisto a hablar de Jiménez Losantos y es que es el
hombre de moda. Aunque allí ya había leído y oído sobre semejante personaje, ha sido aquí cuando he tenido ocasión de escuchar de primera mano alguna de sus lindezas. También he leído un poco acerca de su trayectoria profesional. Sin embargo y con todo, me cae simpático. Matizo: Federico, desde su puesto, lanza ordalías a todo el que no comulga con sus ideas, lo cual puede entenderse como una necesaria labor de agilización del debate público. No entro en valorar sus armas, la mayoría de las cuales están basadas en la demagogia. Un ejemplo es la famosa
polémica con Gallardón en Las Mañanas.

El problema surge cuando la palabra de Losantos se transforma en dogma de fe (y nunca mejor dicho), que es cuando las cosas se lían.Federico, como los imanes, no es peligroso. Los peligrosos son los "fieles" que, en nombre de su procesión, llevan las consignas escuchadas hasta sus últimas consecuencias. Por algo se le ha dado a este comunicador el cariñoso apelativo de "Talibán" de las ondas. Pero también hay que tener en cuenta una cosa, lo mismo que al señor Jiménez Losantos se le vé venir; hay otros que bajo una bandera diferente practican el mismo tipo de demagogia aunque tan finamente disimulada que ni si quiera nos enteramos. Es por eso que a los tipos como Federico habría que declararlos especie protegida.
3 comments:
Lo que no aguanto de Losantos es el vocabulario que utiliza. No sé la razón, pero me recuerda demasiado a cierto profesor del colegio, creador de míticos apodos como Ferde.
Tio,
Federico Jimenez Losantos me resulta falso, inútil y vomitivo y al servicio de los intereses de la Conferencia Episcopal y del PPP (Puto Partido Popular)
Un saludo malakas....
Hombre..... ¡trabaja para la COPE!
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