
Poco a poco el calor extremo cede y la humedad se vuelve soportable... y como siempre que hay calor, salen las cucarachas.
Es curioso lo cínicos que podemos llegar a ser. No hay nada como el foro público para hacer esos ejercicios de cinismo, máxime si los espectadores son personas a las que conocemos. Los foros de opinión son un ejemplo de ello y, en general, cualquier hilo que cuelgue de cualquier producto de opinión de los que invaden la galaxia Internet. Cínicos y cucarachas pueblan la red. Desde mi burbuja en Toronto, la cosa no iba a ser diferente.
No hay nada como una estampa positiva para que la legión de cucarachas se cebe sobre el cuerpo aún vivo de una medio reflexión en voz alta y lo convierta en carroña. Lo malo de ser un cínico es que, quién más quién menos, acaba sabiendo de qué pié cojeas. Entonces es cuando uno acaba por razonar que se ha equivocado, rectifica y da un nuevo giro a los acontecimientos. Está visto que no se puede bromear cuando entre cucarachas anda el juego.
Llevo un mes aquí y no puedo engañar a nadie: ESTO ES UNA MIERDA (aunque trato de pensar que las cosas no van a durar mucho tiempo así). Mi vida transcurre del trabajo a casa y de casa al trabajo. Cuando llego a casa lo único que me apetece es dormir y ver la televisión. Nada nuevo. Me aburre la gente normal con vidas normales y esto está plagado de ello. Me fuí de allí atrapado por la normalidad y aquí la normalidad ya me esperaba con la boca abierta: mis compañeros son unos cuarentones cuyas vidas trascurren plácidamente con las esperanzas puestas en que la vida de sus hijos sea mejor; el resto de los becarios son gente que se cree demasiado buena para una cucaracha como yo y ya es demasiado tarde para empezar a ir con gente de primera división ("fuckin' números uno", que diría Begbie). Desde hace tiempo (allí y aquí) los únicos momentos que recuerde que me haya sentido "completo", "feliz", han estado provocados por una ingente cantidad de alcohol o alguna otra sustancia. Pobre bagaje para el gran héroe. Hace semanas que no bebo hasta olvidar qué lejos quedaron los días cuya máxima aspiración era ser más o menos feliz (la de gilipolleces que se imagina uno cuando es más joven). Qué mierda de vida esta, ¿eh? Te engañan durante diecitantos años y luego, cuando descubres que la vida no es como te habían dicho, es demasiado tarde para cambiar. Ya hemos mordido el anzuelo y no nos queda otra que jugar al juego.
Y ahí están, las cucarachas, que de forma cínica reproban un comentario más o menos cínico en el que, con tintes positivos, uno intenta decir que esta vida no apesta tanto como parece... y toma como referente una de las pocas veces en las que se recuerda feliz y sobrio de los últimos 6 meses, cuando en uno de esos giros inesperados acabó acostándose con la que parecía (a priori) la chica buena de la peli, ignorando a tal fin - y conscientemente - que acabó como acabó por ser como és... o mejor, por tratar de no ser como es. Y es que la vida es una mierda y los que la vivimos no somos más que las cucarachas que la frecuentan con la esperanza de sobrevivir alimentando nuestro ego con ella. A algunos, por puro cinismo, nos da por masticar mierda y decir: "Pues no sabe tan mal". A otros por seguir el juego de ser más cínicos que nadie les da por decir "No, perdona, eso no está rico, es mierda" mientras, a escondidas, se llenan la boca a puñados.
Los hay que decimos: "hey, life's not easy but think about the fact that grieves with bread are less grieves" y los hay que contestan, "No, perdona... eso no es así" mientras se quedan en casa esperando a que alguien con la que trabajan aparece en el messenger; o mientras, con el mismo messenger como herramienta, se cruzan indirectas o directas con una que parece que sí pero que no pero que mientras sigue con el novio pese al perreo diario; o que hacen de una tía "N" la mujer de su vida en solo dos meses por miedo a no encontrar algo mejor o por vagancia para no tener que buscar algo más... (Total teniendo curro, siesta y fornicio estacionario... ¿para qué más?). También están aquellos que dicen y dicen y se quejan y lloran mientras, en el fondo, pese a tanta queja, ansían que eso que todo el mundo dice que es mierda en el fondo no lo sea.
¿Eso es lo que queríais? Pues ahí lo tenéis, mis queridas cucarachas. Ni fotos ni happy endings en Toronto. Solo yo y la mierda. Y a quién no le guste, que no lea.
Pd. Gracias a Toni Montana por abrirme los ojos y a Frank Begbie por enseñarme que la violencia, en cualquiera de sus formatos, a veces es la única respuesta posible, más cuando de plagas se trata.
Pd2. "Cockroaches... I don't need them. I don't need anyone. I'm the fucking number one"


1 comment:
Tienes razón. La vida es una mierda. Y ya hay muchos que con tener un poco de mierda que oler ya son felices, auqnue le vaya a durar un suspiro. Pero no creo que patalear como niñas valga. Entonces qué hacemos?
Seguir como estamos.
Esto a mí no me lo explicaron así en el cole. A mí me ENGAÑARON.
Benito
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