2007/03/05

Instituto Cervantes en Canadá

Por motivos laborales estoy realizando un pequeño informe sobre el aprendizaje de español en Canadá y su incidencia en el Turismo canadiense hacia nuestro país. En realidad la cosa es como sigue: el Instituto de Turismo de España (Turespaña), el órgano del que dependen todas las Oficinas de Turismo en el Exterior, encargó a una empresa privada la elaboración de un informe sobre Turismo Lingüístico. Dicha empresa envió un email a mi director - y sospecho que a los directores de todas las oficinas exteriores - solicitando un informe sobre el turismo lingüístico canadiense (de gratis, cuando ellos están cobrando a nuestra sede central por elaborar el dichoso informe... cualquier discurrir consecuente sobre la conveniencia de saltarse el intermediario y ahorrarse dinero se omite aquí por ser obvia). Pues bien el director, en un ejercicio de agilidad mental propia solo de aquellas personas que se embolsan mensualmente miles y miles de euros - ahí ahí con el exiguo sueldo de la presidenta de la comunidad de Madrid debe andar -, dejó al cargo de la elaboración del informe al becario de turno.



El caso es que, tras dos semanas dando palos de ciego conseguí el contacto del responsable del Aula del instituto Cervantes en Calgary, dependiente del Instituto Cervantes de Chicago. Carlos Soler Montes, una persona agradable y muy simpática que no ha dudado ni un momento en atender mi petición de ayuda. Hablando con él por teléfono, le he preguntado cuándo había abierto el aula el Instituto Cervantes en Canadá. Todo esto iba al hilo de un comentario de mi director, que afirma que cuando el Cónsul de Toronto oyó de boca de éste que había un Instituto Cervantes en Canadá se quedó patidifuso al descononer totalmente la existencia del mismo... Pues con una actitud que me ha parecido muy simpática, el Carlos Soler me ha contado una anécdota con cierto deje de resquemor. Por lo visto un miembro de la Embajada española en Ottawa estuvo dando una ponencia o un discurso sobre el estado del español en Canadá, y cuando comentaba que la situación de la enseñanza de nuestra lengua en este país era bastante precaria y que Canadá ni siquiera disponía de un Instituto Cervantes, varios concurrentes a la ponencia pasaron a corregirle. Por supuesto, al señor Soler esto no le hizo ninguna gracia.


"El Instituto Cervantes inaugura hoy lunes (22 de Enero) sus instalaciones en la ciudad canadiense de Calgary, las primeras que se abren en ese país norteamericano. Están situadas en el recinto de la Universidad de Calgary, en la provincia de Alberta"


Este extracto lo he sacado de la revista digital del Instituto Cervantes. Recuerdo haber leído la noticia en las páginas de cultura de algún periódico español hace un par de meses. Esta misma noticia fue la que el becario de turno que elaborara el discurso del diplomático en cuestión (intuyo) no pudo leer sin duda por estar demasiado ocupado trabajando en algo que debería haber sido hecho por otra persona. Y es que aunque el ministro de Trabajo siga ignorándolo consciente o inconscientemente al no plantearse ni tan siquiera modificar el amplio limbo legal en el que se halla la figura del becario - lo cual propicia abusos intolerables que serían inconstitucionales si se cometieran contra los trabajadores -, en este país los únicos que trabajan son ellos, los becarios, con sueldos insuficientes y en busca de promesas de estabilidad laboral que en la mayoría de los casos quedan en palabras vacías, como los marcos legales que regulan su situación.

3 comments:

Asane said...

Cagüen, esa noticia la había leído incluso yo (sí, yo, que apenas sé leer). Propón mi nombramiento como director de tu oficina, pero con la condición de que sólo lo seré cuando las condiciones climáticas sean de mi agrado, con un par.
Bueno, más en serio, propón también que te paguen lo que le deben dar a esa empresa por hacer el trabajo que tú estás haciendo.

Txetun: said...

¿Tanto me echas de menos que quieres que me manden de vuelta? ;P

Asane said...

¿Qué te echan por eso? Pues voy a hablar con algún español ecologista (sí, de esos que salen con un aguilucho pintado en una bandera) para que se manifieste contra esta situación.