Pensaba en ello, en su lenta decadencia, en las ruinas de su esperanza y en las telarañas que empezaban a aparecer en los sueños, cuando de pronto le vino, como una revelación. La primera y la segunda eran una sola, eran la misma. Y lo entendió a partir del otro. El otro que marcó a B (así dijo que se llamaba la primera vez que miró a sus ojos; la creyó) y el otro que arrancó con una navaja el sello del sobre que preservaba el alma de U (así dijo que se llamaba, la segunda vez que la vio, años después, en ese mismo país donde ahora esperaba paciente un final, quién sabe si la muerte), esos dos otros, eran el mismo. Consciente de que A1 (B y U) y B1 (el otro y el otro) no eran sino dos términos de la ecuación que daba significado a la búsqueda que él mismo había comenzado nada más salir a las calles del mundo (un mundo "N"), entendió, consecuentemente, que él mismo no era si no un elemento C1, el tercer vértice del triángulo equilátero perfecto que describe la circunferencia del planeta donde le había tocado en gracia vivir.
Pero fue consciente demasiado tarde, pues una vez resuelta la incógnita, la muerte iba cubriendo lentamente su cuerpo (¿cuerpo1? ¿cuerpo2? ¿cuerpo135?) y las llamas devoraban el saco de piel que albergara su alma los últimos 778 años. Para cuando abriera los ojos, ya en su nuevo cuerpo, habría olvidado todo y no sería capaz de reconocer a A1 oculta tras otro nombre, ni de evitar que B1 se la robara poco después, ejerciendo el papel que le había tocado en la ecuación eterna sin aparente solución: la que define la función de “el otro”.* Para una feliz persona que me ameniza las largas tardes y me distrae de las más tardías obligaciones... a ver si así se anima a dejar un comentario.


2 comments:
Me parece genial que te hayas decidido a dejar un comentario... aunque sea dejando un reguero de sangre a tu paso ;P
Y ahora en serio, que esto no es un club "privado" ni nada; ni los habituales que suelen dejar mensajitos saben más que nadie ni lo pretenden - aunque a veces pueda parecer que sí... En general, cuando os apetezca decir lo que sea, sin miedo, que el que yo escriba chorradas aquí o cuelgue vídeos no tiene sentido si a los pocos que leéis esto no os provoca la necesidad de escribir un comentario.
Un besito y gracias, Amande!!!
Megalómano tú :P. Jejejejeje.
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