Quién me conoce bien sabe que, de un tiempo a esta parte (concretamente desde que hace un año ya me fuera de visita al hogar-refugio de mi gran amigo Fer en Lepizig) Mark Lanegan se haya en la primera línea de mis preferencias musicales, codo a codo con otros solistas y grupos. Pues bien, el otro día me topé con este disco, una propuesta que solo por los títulos de crédito invita a adquirir, para dar lustre a la pila de discos (digo, a la lista de álbumes del reproductor MP3). Isobel Campbell y Mark Lanegan juntos para enlatar una sucesión de temas reminiscentes donde el folk se entrelaza con otros tintes evocadores creando una atmósfera relajante, con ecos del viejo y del nuevo mundo.ÉL
Mark Lanegan es uno de esos trovadores de los que ya no quedan, una especie de Johnny Cash anacrónico, un tipo capaz de dotar de entelequia a todos unos Queens of the Stone Age y en cuyo currículum figura el haber estado en la primera banda salida de la escena de Seattle en firmar un contrato importante con una discográfica (y sin embargo los Screaming Trees ni por asomo comparten en nuestro país la popularidad que Nirvana, Soundgarden, Pearl Jam, o, aunque esta en menor medida, Alice in Chains). Pero no solo eso, el señor Lanegan (y léase señor con mayúsculas) supo sobrevivir a la vorágine que acabó con la autodestrucción de los Screaming Trees y se forjó una carrera sólida y muy interesante desde su debut con The Winding Sheet en 1990 - con colaboración frustrada por las discográficas de Cobain y Novoselic - hasta el aclamado Bubblegum de 2004 - hasta ahora su último disco en solitario, al menos hasta donde mi conocimiento alcanza.ELLA
Isobel Campbell es la chica indie que todo freak amante de la música quisiera tener por novia tras robársela al típico guitarra chulopercas. Además, es escocesa, y tiene una voz dulce y melódica, tiene 30 añitos y podría perfectamente constituir el mito erótico de una generación de alternatas ye-yes, al menos si no estuviera una tal Pj Harvey sobrevolando la misma escena - ¿alguien da más?. Como entrada principal de su currículum, figura el haber sido miembro/a fundador/a de Belle & Sebastian (un grupo del que no he oído nada, aunque por mi experiencia - me he topado con más de una gente que los tiene en su pléyade de grupos favoritos - asumo el riesgo de etiquetarlos con un "Ojo: alternata"). Isobel además toca el cello (en español violonchelo) y tiene una carrera en solitario tan interesante como la del propio Lanegan.THE BALLAD OF THE BROKEN SEAS
Una selección de 12 canciones, alguna de ellas instrumentales, donde se produce el equilibrio perfecto entre el tosco estilo que destila Lanegan y el delicado efluvio que desprende Campbell. The Ballad of the Broken Seas puede entenderse fácilmente si lo comparamos con el baile de La Bella y la Bestia en la película de Disney: la eterna resaca de bourbon contra la sobria copa de vino blanco. Sobresalen entre los cortes Ballad of the Broken Seas - perfecto elemento sonoro para una película de Michel Gondry, por ejemplo -, Ramblin' Man - ¿he oído esta en alguna de Tarantino? No, pero bien podría ser que en un futuro... -; Dusty Wreath - un ejercicio que recuerda a Satie - y The Circus is Leaving Town - porque siempre es importante acabar bien un disco y esta canción me parece un muy digno final.


1 comment:
Lanegan es un auténtico crack. Lo descubrí hace varios años gracias al gran "Bienvenido al paraíso", con el también grande Carlos Pina (donde también escuché Screaming Trees).
De la chica sólo había escuchado algunas cositas de Belle&Sebastian, que como dices es un grupo que puede dar esa impresión de alternata (y que en ocasiones pasa el nivel de alternata), pero que tiene varias canciones muy buenas.
Y PJ Harvey (que aparece por ahí).... ¡puro morbazo!
PD.- ¿Puedo empezar otra vez una polémica con Pearl Jam? :P
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