2006/09/24

Sep 23th = Tool

Vino, vió y no me atrevo a decir que venciera... Tool estuvo en Toronto este fin de semana. Actuaban en el Molson Amphitheater, como parte de la gira que les llevará por medio mundo presentando su último disco - como dicen los del gremio por llenar páginas, porque a estas alturas no creo que Tool tenga que presentar nada a nadie. Había que estar allí. La entrada la tenía desde hacía dos meses y menos mal porque salvo los reventas - mal endémico donde la civilización se extiende -, a dos semanas de la puesta a la venta de los tickets ya no había localidades. Así que, si hemos de dar crédito a las cifras, unas 16.000 personas compartieron conmigo esa experiencia.



A las siete y media se suponía que empezaban los teloneros. A las Ocho menos cuarto empezaron. Isis era el nombre del grupo, no tocaban mal pero aburrían a las ovejas. Trataban de hacer un rock progresivo pero carente de talento, inspirado en Tool pero alejado de la pericia magistral de la fuente... En pocas palabras: flojitos, muy flojitos.

Luego, tras el cambio de rigor, las sombras delatoras de Maynard (vocalista), Danny Carey (batería), Justin Chancellor (bajo) y Adam Jones (guitarra) anunciaban el comienzo del esperado concierto. Abrieron con Stinkfist seguido de The Pot... y sin apenas darnos cuenta, todo el público coreábamos carentes de voluntad las canciones como un mantra, algunos atinando en las letras y otros, como yo, improvisando...

Para empezar me sorprendió la disposición del cuarteto. Acostumbrado al ego excesivo de los cantantes (autoproclamados en ocasiones "frontmen"), expresado con frecuencia en la disposición en directo de la formación, Tool, no sé si por culpa de una estudiada disposición de Fehn-sui, se situaron con guitarra en la esquina superior izquierda (adelante a la derecha desde el punto de vista del espectador), bajista ligeramente retrasado y a la derecha, batería por detrás en la parte izquierda pero ligeramente centrado y a la derecha y por detrás del batería, en un discreto segundo plano, el elemento sinecdótico del conjunto: Maynard James Keenan (link impagable, echadle un ojo aunque sea por ver la foto de la mili). Además, en este caso el ver para creer se hace más cierto que nunca: había escuchado que Danny Carey era un figura de la batería, pero es que verle en acción es, simplemente, acongojante. No reincidiré sobre ello porque, como he dicho, hay que verlo para creerlo. Ver los riffs con la guitarrita, o el poderío vocal de Keenan, atemperados por los sonidos místicos del bajo de Chancellor tampoco decepciona.



Momentos para la retina: cuando a mitad del concierto los cuatro jinetes se sientan en un escalón abrazados mientras miran al público en silencio. Maynard enciende un mechero y acto seguido, en el más absoluto silencio, más de 10.000 mecheros se iluminan dejando la piel de gallina... La primera vez en un concierto que contemplo como el silencio convierte el aforo en una enorme tarta de cumpleaños.

Sin embargo, la sensación a final del concierto fue de decepción y no solo lo digo por mí, que me gusta Tool pero que no me cuento entre su legión de admiradores por muchas razones que no entraré a valorar ahora. Los comentarios que capté esperando el tranvía (streetcar en Toronto) redundaban en lo que el regusto tras el concierto me decía. Hay un problema base: este concierto es para mostrar cómo suenan en directo los temas del último disco, por tanto es lógico que los temas de este disco ocupen un papel primordial. Pero da la casualidad que este último disco es muy flojito si lo comparamos con cualquier precedente en su discografía (no digamos si tiene que aguantar la comparación con el Lateralus). Sí se tocaron un par de temas del Ænema y uno, creo recordar, del Undertow; pero para los seguidores de la banda no basta. No importa que Parabola, The Grudge, Schism y Lateralus (impresionantes en directo) sonaran - a todo esto, no las fui apuntando, a lo mejor me equivoco en algún título pues hablo de memoria - meter Wings for Marie enlazado con 10,000 Days, dos de los temas más pesados y repetitivos del último álbum, no tiene perdón (y más teniendo en cuenta la duración de los cortes, aunque creo que simplificaron un poco).



Además, y aquí hablo a título personal, me decepcionó un poco la puesta en escena. Porque, seamos francos, Tool es música, sí; pero también es una banda que se jacta de dedicar una web entera al arte y las influencias de la banda (y, por tanto, magnifican los aspectos estéticos hasta equipararlos con los musicales). Las pantallas y los láseres (que en algunos momentos del concierto provocan una sensación de integración total público - músicos / aspectos musicales - aspectos visuales) se me quedan un poco cortos; las luces, simplementen ocupan un lugar muy secundario (y habrá quién diga: "Ya, pero es que el concepto de oscuridad en Tool es vital" a lo que os respondo: "Ya, pero es que las sombras también deben cuidarse para lograr sensación de oscuridad... y lo que Tool presenta con este espectáculo es una sensación de ramploneríay falta de medios espectacular, algo que no contribuye a reforzar el mensaje musical que proponen).

Y soltado el rollo, solo me queda recomendaros que vayáis a verlos el 4 de Noviembre a la Cubireta de Madrid. ;-P

3 comments:

Asane said...

¿Tocaron el 46&2? Ese tema tiene la mejor batería que ha hecho nunca Tool (bueno, los cuatro primeros de Eulogy también son tremendos). En la gira de Lateralus la posición del guitarrista y el bajo estaban al revés de como están ahora, pero Maynard ya era el que estaba más alejado del público, en pequeño podio para que se pudiera ver. Todo muy diferente a las giras del Aenima dondo tenía un papel mucho más importante en el show final (no tenían el apoyo del vídeo que tanto utilizaron en la gira de Lateralus).

Asane said...

Por cierto, aquí te dejo un enlace a una foto del momento de los mecheros (http://www.flickr.com/photos/collywood/251836667/). Lo de que aquí hayan cambiado de Vistalegre a la Cubierta no me hace mucha gracia, pero hay que ir de todas formas :D.

Txetun: said...

Es que, Muis, Tool no es una banda "normal". Prefieren dar primacía a la música y a otros elementos (pantallas, láser...) que a la interacción cantante / público. Ellos bailan, tocan, interactúan entre ellos... pero siempre poniendo una barrera, separando lo que es el emisor del receptor o, lo que es lo mismo, performers de los espectadores.

La foto es mala tirando a muy mala... Pero vamos, como las mías, porque no se veía un carajo. Por cierto, por vuestros comentarios creo que no me he expresado bien. No es que el concierto no me gustara, que me pareció la leche, es sólo que en algunos pequeños aspectos (la elección del repertorio por ejemplo) esperaba otra cosa... y de ahí esa "decepción"; pero eso pasa en el 75% de los conciertos.

Un saludo!