2006/09/11

La vida después de Tyler

Un tipo abrazado a la chica, un skyline derrumbándose en uno de los actos terroristas más elaborados de la historia de la ficción, una frase: "Me has conocido en un momento muy extraño de mi vida", una canción: "Where is my mind?" de Los Pixies... Un final para dejar los pelos de punta. ¿Y después?

Para aquellos que hayan leído la novela de Chuck Palahniuk, algo más de luz puede arrojarse sobre esta pregunta. Pero finjamos que no la hemos leído - aunque tampoco es que el final abierto de la novela deje muchas pistas. Por una vez, no hagamos trampas, usemos la imaginación. Pensemos: ¿Cómo será la vida sin Tyler?

"ONLY AFTER DISASTER CAN WE BE RESURRECTED" (Tyler Durden)

Hace unos meses, en una de esos intercambios de e-mail que hacen de la vida laboral más llevadera, un amigo - no diré nombres - nos abrió la escotilla para que echáramos una ojeada al lago subterráneo que las múltiples preguntas trascendentales que afloran al acabar la carrera habían hecho manar formando una gran crisis existencial. "What would Tyler do?". Eso mismo nos preguntamos en el intercambio de e-mails, porque lo que vimos al abrir la escotilla parecía el reflejo de nuestras propias almas. Curiosamente, el interior de este amigo tiene propiedades parecidas al retrato de Dorian Gray.

Un día uno acaba la universidad y entonces se pregunta: "¿Ahora qué?" y tus padres que contestan: "Busca trabajo". Y uno encuentra un trabajo, tras más o menos deambular por muchos puestos, y entonces surge la duda: "¿Y ahora qué?". Y con el manual de los viejos en la mano, el siguiente paso es: "Búscate una chica y cásate..."... Pero eso no, por miles de impedimentos/excusas. Principalmente, se es demasiado joven para casi todo (e suficientemente maduro para casi nada). "Somos una generación de hombres abandonados por nuestras madres". ¿Tendrá Tyler razón y no somos más que la mierda cantante y danzante del mundo?

Un día, harto de tener tu vida constreñida por horarios y restringida a un número de caras que se van repitiendo día a día... explotas, y sin llegar a escindírsenos la personalidad, hacemos algo dictado por nuestro Tyler interior (llámesele dejarse perilla, llámesele raparse al cero, llámesele dejar el trabajo, llámesele emborracharse como cuando teníamos 15 años, llámesele apuntarse a Kung-Fu, llámesele irse al otro lado del mundo, llámesele liarnos con la mujer del vecino de 40 años o con la hija de 18 del de abajo...). Y salvando las distancias, ése es el pequeño acto terrorista que hace temblar nuestro mundo perfecto y seguro; y entonces Tyler desaparece, Tyler se va, Tyler simplemente deja de tener una razón para existir... ¿Y después?

Después empezamos a construir nuevas rutinas, que nos dan seguridad y nos vuelven a llevar a un proceso de creación, acomodación y destrucción, de ensayo y error, de ponernos pruebas para demostrarnos que estamos vivos, pues vivir para nosotros cada día es más fácil y algo tan fácil no puede ser cierto... Y así hasta que un día el tiempo se nos agota, y es que "la muerte está tan segura de vencernos que nos da toda una vida de ventaja". Y para entonces no importará si hemos volado unos rascacielos o si simplemente nos hemos puesto un pendiente en la oreja; lo que importará será el cómo de satisfechos nos sintamos con nuestras vidas.

No os preocupéis: "On a long enough timeline, the survival rate for everyone drops to zero" Y eso lo sé porque Tyler lo sabe.

1 comment:

Yolinda Willboure said...

Pues sí tío, la verdad es que tienes razón. Sin embargo, yo no creo que todos tengamos el mismo Tyler, o como también podríamos llamarlo, "reverso tenebroso y quejica". Porque es eso lo que hace, quejarse de nuestra situación y movernos a cambiarla como sea, y si puede ser destruyendo algo mejor. Habrá Tylers más suavones y menos persistentes, y los habrá más porculeros, no crees? Porque el mío no me deja en paz, y a veces me descubro intentando acabar con él, sin apartar de mi mente la inquietante verdad de que para conseguirlo debería acabar conmigo misma. Quizás algún día lo consiga.

Desde Marte, con amor ;)