2006/09/13

Capitán Alatriste

Acabo de llegar de ver El Capitán Alatriste en el TIFF y, aunque en líneas generales coincido con la crítica de Las Horas Perdidas, no creo que la sensación general del film sea de decepción. La ovación con que el público (ajeno a cualquier referencia histórica que pueda redundar en una adhesión mayor a esta película) ha dirigido a Díaz Yanes y a la representación de actores que han acudido: (Viggo Mortensen, Elena Anaya, Ariadna Gil y Eduard Fernández) sirva de ejemplo de que eso no es así.


La película es, ante todo, una recuperación del cine histórico en España y una adaptación de las novelas de Arturo Pérez-Reverte que, como toda adaptación, entraña riesgos fácilmente visibles en el acabado final. Por contra, el espíritu de Alatriste (y, a mi juicio, de lo que representa más acertadamente la idiosincrasia española) queda magistralmente plasmado gracias al trabajo de Viggo Mortensen (ahí discrepo de la opinión del señor Daniel Rayado; no creo que la voz original de Mortensen sea un fallo si no, más bien, un acierto: temía toparme con un Alatriste marcado por el acento argentino de Mortensen, pero en lugar de eso he visto una voz que fácilmente podría ser la del capitán, un hombre cansado que hace las cosas porque no le quedan más remedio y que siempre arrastra las palabras; por ejemplo, mucho más grave es la "sublime" actuación - a juicio de la crítica - de Bardem en Mar adentro, fingiendo un acento gallego que queda tosco, burdo y que resta mucha credibilidad al personaje - cuánto hubiera ganado esa película con Luis Tosar como protagonista...). La recreación en forma de decorados y de caracterizaciones de personajes históricos (muy grandes Felipe IV - aunque no abre la boca -, Quevedo - magnífico Echanove - y El conde-duque de Olivares - interpretado no por "el maricón de Pumares" jejejejeje, si no por Javier Cámara... nuevamente le doy la razón al señor Rayado, lo de Blanca Portillo como Bocanegra chirría un montón) es otro de los puntos fuertes.


Pero al margen de que adolece de ritmo y de que la elección de guión quizá no es la más acertada (que, quizá, hubiera sido el haberlo centrado en un menor número de capítulos de la vida de Alatriste más desarrollados en lugar de dar una visión global a medio camino entre el trote y el galope... llega un punto en que el público se pierde, no ya digamos un público sin una formación mínima en historia de España como el canadiense, una base que puede servir de apoyo para no perder el hilo); estamos ante un acabado muy digno, teniendo en cuenta la dificultad extrema del trabajo, y es que Agustín Díaz Yanes es uno de los mejores directores españoles, por su labor técnica y por una serie de ideas que acercan el cine a la verosimilitud (enorme acierto el incluir una polifonía de idiomas - flamenco, francés, italiano, portugués, catalán, latín, español e inglés... así como diferentes acentos del español, huyendo del monótomo e irreal recurso de dotar a cada personaje de una única voz regida por el español normativo, artificial y empobrecedor). Tampoco anda cojo el señor Díaz Yanes con una cámara en la mano y hay planos maestros toma sí toma también.


Sentado en mi butaca, a escasos metros de los actores y el director y al solo dos filas por detrás de un espectador muy especial (que desvelaré un poco más adelante)l, escuchando reír a los canadienses ante rasgos de los personajes profundamente españoles (como cuando Sebastián Copons irrumpe en el asalto al galeote una vez Alatriste ya se ha despachado a la mitad de la tripulación y suelta un "Lo siento, llego tarde" o cuando al final de la película se contraponen los soldados del tercio español a las impolutas tropas francesas y mantienen un diálogo sublime... Eso sí es un valor universal del carácter español y no lo que Almodóvar exporta (sin negar la valía del director Manchego ni de su cine, que conste).

Independientemente de que la cinta tenga éxito o no en el festival y a este lado del charco, me alegro por Díaz Yanes, cuyo Sin noticias de Dios bien hubiera podido ser un digno candidato a los Óscars y cuya valía como director está fuera de toda duda... Este director merece ser conocido más allá de nuestras fronteras.

Por último, el ilustre espectador no era otro que el maestro David Cronenberg que encontrándose en casa, ha decidido pasar a ver a su amigo Viggo Mortensen (con el que trabajó en Una historia de violencia) y, de paso, reconocer el talento de Díaz Yanes.

1 comment:

Txetun: said...

Te voy a vetar por gañán... anda y vete a escuchar a Pearl Jam... jejejejejeje.

Por cierto, dices que Viggo Mortensen es malo imitando acentos, no? Carlito's Way (Atrapado por su pasado en español) me la comparas con El señor de los Anillos (en versión original y me dices). Por cierto, el tito Viggo habla danés e inglés como lengua de origen, y las personas que tienen el danés como lengua moderna, por regla general, pueden mimetizar perfectamente cualquier acento, por la sencilla razón de que el suyo es "neutro" y se amoldan a la perfección al de las lenguas ajenas.

En fin, que al final del año daré los premios al gañán del año, y para mí que vas a ser tú, así que ve haciendo espacio en las vitrinas... jejejejeje.

Ps. Totalmente de acuerdo en lo del Ugalde ese.