2008/03/18

Mariano, no pudo ser

Antes de que me tiréis de las orejas, he estado muy ocupado. Y ahora, al lío. Tenía una entrada en la recámara que me resisto a que se pierda, a pesar de la falta de vigencia. Desde que empezara a publicarla hasta que la voy a publicar ha sufrido varias modificaciones. Por partes, que no conviene contar el final antes del principio, aunque cualquiera que sepa algo de composición de textos sabrá que la estructura de pirámide invert...

Permítanme embarcarles en un mini flashback. Situémonos en la última semana de Febrero, España ebulle en plena campaña electoral. Los dos principales candidatos se preparan para un duelo dialéctico televisado que marcará, presumiblemente, el futuro de España. Quizá no convenga exagerar tanto. Dirijamos el foco hacia un pequeño reducto galo, donde Sarkozy lidia con "un pobre gilipollas" mientras ve día a día su popularidad caer en picado aunque a él se la suda toda, porque como dijo aquella, Sarkozy es a Francia lo que Berlusconi a Italia y además el Sarkozy sabe que cuando vuelva a casa de aguantar las mofas de sus inferiores compatriotas tiene a la Bruni que le ha calentado la cama. "Y ande yo caliente, ríase la gente", que decía mucho mi abuelo Paulino. Mientras tanto, en Toronto, donde la Bruni no llega a derretir los hielos perpetuos, un becario sobrevive aislado en su burbuja, y cada día, al término de una jornada laboral rutinaria, escudriña su buzón a la espera de encontrarse con las papeletas electorales que le permitirán ejercer su derecho constitucional al voto, toda vez que la carta de confirmación del censo electoral correspondiente de que puede ejercer ese derecho desde la ubicación transitoria en la que se encuentra debido a la beca de la que disfruta le había llegado unos días atrás. Pues bien, uno de esos días, el becario abre el buzón y se encuentra con una carta... franqueada en Francia!!!



Emoción e intriga que lo llevan a subir los tres pisos de escalones presuroso, abrir la puerta en un tris y buscar el abrecartas casi con ansia. No es que este becario conozca a mucha gente en Francia, al menos ninguna con la que siga en contacto, "tan" en contacto cabría precisar. Una carta dirigida desde Francia a mi nombre con mi dirección correcta y todo... QUÉ EMOCIÓN!!! Ok, lo confieso, lo primero que se me pasó por la cabeza: "El Sarkozy, que quiere ideas para relanzar su imagen". Pero es que lo segundo fué aún más prometedor "... o la Bruni, que se ha dado cuenta que el Sarkozy éste mucho lirili y poco larala y quiere estar con un macho ibérico modelo Alfredo Landa, versión Vente pa Canadá, Pepe". La abro y de la ilusión pasé al estupor y a la sorpresa mayúscula. Esto es lo que me encontré en el sobre:




Exacto, eso es lo que había dentro del sobre. UNA CARTA DE MARIANO!!! Mariano, ese gran hombre que se había preocupado en averiguar dónde me había mudado yo para hacerme llegar su mensaje político, con requerimiento intrínseco de salvar la unidad de España y de luchar contra invasión de las huestes extranjeras (en un principio me había puesto yo mi cota de malla para embarcarme de lleno en esta cruzada, pero cuando me enteré que los planes de repeler la invasión no incluía un ataque frontal para provocar la retirada de los guiris ingleses, nórdicos y alemanes que se han hecho fuertes en la costa mediterránea española ni una campaña concienzuda para arrebatar el peñón y devolverlo a sus verdaderos dueños, la verdad es que abandoné de inmediato mi fervor de reconquista), amén de prometerme fama y fortuna y de connivarme a la defensa a ultranza de la fé católica. Una estampita en plan "Rouco wants you" no hubiera estado mal en la carta. Este Mariano es un cachondo.

Mariano me decía en su carta que estaban trabajando "al servicio de los españoles que viven en Canadá y que reclaman mejores oportunidades para los jóvenes, mejor educación, mejores pensiones, mejor asistencia sanitaria o mejores condiciones para el retorno a la tierra de sus orígenes". Qué atento, él, pensando por los españoles que vivimos en Canadá... Como bien decía Mariano, yo podía depositar mi voto en el Consulado de España (en Toronto, Mariano, que se te olvidó precisarlo) hasta el 2 de marzo; o enviarlo por correo certificado hasta el 8 de Marzo. Al final Mariano me confesaba que "juntos vamos a conseguir una España mejor". Entre vosotros y yo, eché una lagrimita entre tanto ardor patriótico.


Lo que no contaba Mariano era con la incompetencia de mis paisanos del censo electoral, porque las papeletas para votar nunca llegaron, privándome de mi derecho constitucional (y que no se entere Mariano, que con eso de que en Extremadura gobierna el señor Fernández Vara, Guillermo de nombre, socialista de militancia, lo mismo impugna las elecciones aludiendo a una compleja trama socialista). Ya veo a Acebes y a Zaplana, codo con codo, trabajando en la teoría de la conspiración. De todos modos, Mariano, por si me lees, decirte que no iba a votarte ni a ti ni a José Luis, básicamente porque ninguno de los dos habéis incluido en vuestros programas (sí, fíjense, yo soy de esos que votan programas, no partidos ni a amigotes) nada que coincida con mis verdaderas preocupaciones. Pero volvamos al hecho que más me preocupa de todo esto, que no es, ni mucho menos, la derrota de Mariano ni la victoria de José Luis. Lo que me preocupa es que, por error u omisión de algún lince (ibérico, claro está), a mí se me ha negado un derecho fundamental. Por supuesto, además de plantearme seriamente devolverle el detalle a Mariano y enviarle una carta diciéndole que no se moleste por mí, que yo agradezco su preocupación por los jóvenes españoles que vivimos en Canadá, pero que me vuelvo en un mes y que mejor que deje su cargo a algún otro político pepero con ideas de verdad (algo que está difícil, veo yo, hoy por hoy), quiero investigar para poner la queja/denuncia/recurso correspondiente para que alguien me compense por ese atropello o que, lo mismo que cuando el trabajador de una empresa comete un fallo lo echan, hagan algo con el responsable de que no me hayan llegado las papeletas.

Ya para acabar, el último detalle de esta estúpida epopeya de un sucio bardo proscrito y una maquinaria estatal oxidada a más no poder. Fíjense mi indignación cuando a pocos días después de que algún lince ibérico/funcionario público, por un presunto error u omisión, me ha negado un derecho fundamental, mi padre me dice que ha llegado una carta de Hacienda a mi nombre diciendo que les debo 500 euros (juas, juas). ¿La causa?: un seguro de viaje que es condición sine qua non y, por tanto, imprescindible para cursar esta beca que no es deducible, según ellos. ¿El razonamiento?: que hacienda no me contempla como "becario" sino como "trabajador por cuenta ajena" y, por tanto, como trabajador por cuenta ajena me he venido a Canadá porque me ha dado la gana y, por tanto, dicho seguro de vida que he suscrito por cuenta y riesgo debe salir de mi bolsillo. ¿Reacción? Envío de ipso facto de toda la documentación oficial publicada en el BOE donde se afirma que "El becario Txetun de la Cruz Romero de Carvajal y Gracia - por ejemplo - está en Toronto cursando una beca y no de turismo sexual por cuenta ajena" - qué más quisiera yo, triste cuitado, que estoy en esta prisión. ¿Resultado? Una profunda convicción y deseo de renunciar a la nacionalidad de ESPAÑA, el país donde el caciquismo y la corrupción están institucionalizados - de ahí la extendida creencia de que en España no hay corrupción, porque está institucionalizada - y donde la chapucería es deporte nacional, máxima donde, curiosamente, el sujeto es intercambiable con el atributo y no deja de ser aplicable a la "piel de toro": "El deporte nacional es una chapucería" y si no que se lo digan a Villar, Aragonés y cía (entiéndanme, como buen español, no puedo no hablar de fútbol, aunque sea de refilón; me va en ello el orgullo patrio).

Mariano, seamos serios ¿pero cómo coños quieres que nos volvamos con este panorama?

7 comments:

Anonymous said...

Estas cosas no pasarían si se pudiera votar por sms.

Luis said...

Muy bueno el post, ajajaja. Por cierto, felicidades!! Que hoy es tu santo!

PD: y no hay que votar, cojones!xD

La Tremolina... said...

Qué sorpresa mayúscula cuando veo que la dualidad Sarkozy-Berlusconi ya existía aquí. No sé si me sorprendo positivamente por la cosa de la telepatía a lo "lo paranormal existe", o me sorprendo negativamente a lo "la madre que lo parió al mohíno este, ahora se van a pensar que me copio o algo".
En fin. Que yo lo que quería decir es que que sepas que el PP ya prometía eso exactamente igual en el año 2004 a lo jóvenes españoles que vivían en Alemania. Y también quería decir que qué fuete, es usté becario hasta pa votar. Y también, que qué grandioso lo del seguro, jis jis. Bueno: juas juas. Yo ya me río con el mismo espíritu con el que los charnegos hijos de andaluces proclaman su catalanía bufando hacia el sur-suroeste. La manga riega, que aquí no llega. Pero a lo que vamos: ¿han quedado ustedes ya para prenderle fuego al despacho de la Cepas?

PD. Y observo con rintintín que su "ponga aquí un comentario" tiene también un "ponga aquí la palabra escondida"...

Txetun: said...

Por parte, si usté clica en el "como dijo aquella, bla, bla, bla" irá remitida de vuelta a su bló, señorita tremolina. Yo lo del plagio lo dejo para cuando sea (in)famous.

Lo de la palabra escondida lo he hecho pensando en su madre y en la mía y en todas esas madres que bastante complicao lo tienen para escribir un comentario como para que encima las hagamos darse de alta en google o blogger o lo que sea. Pero hay que poner algún filtro o te cosen a Spam (sí, hija, aquí también; recuerdo cuando comenzaba a hinchar esta burbuja becaria y todos los días dejaban posts anónimos en plan: "Leí tu blog, es la leche, quizá te interese mirar aquí: www.píldorasparacurarlaselongaciondeciertalaparte.com".

Gracias por tu comentario y gracias por las felicitacions Luis. :)

Txetun: said...

Quería decir, "gracias por tu comentario, Tremolina, y gracias por las felicitaciones, Luis".

Pa que no haya suspicacias. :)

La Tremolina... said...

Olvidé decir que la última perversión de Turespaña consiste en cambiarme el apellido. Ahora que La Tremolina se viene arriba, debe de ser que consideran "Rodríguez" algo demasiado vulgar, así que han decidido obsequiarme con un "Martín".

La Tremolina... said...

¡¡Qué fuerte, es verdad!! Si resulta que está más marroncillo y te pones y encima y le das y salgo yo!!

:-) :-) :-)

(las cosas de la modernidad, tú...)