2007/11/13

Un día de mierda

Diréis que es un topicazo, que hoy (o ayer, cuando leáis esto), Martes 13, tuve un día de mierda; pero es la verdad. Y eso que el día prometía, después de un fin de semana largo (ayer no tuvimos que trabajar, aunque aquí hay algunos que no trabajan ningún día), empezar un martes, con un día menos para el fin de semana, encima sin jefe, que estaba en Ottawa... Pues no. Os relato el día:


Todo ha comenzado a eso de las 8:05 a.m, cuando ha sonado el despertador. Ayer no me acosté hasta las 4:00 a.m porque, entre otras cosas, no podía dormir - creo que el café de las 4 p.m fue definitivo y empiezo a preocuparme, que a mí el café antes no me ponía tan hiperactivo... creo -, entonces cuando ha sonado el despertador he encadenado una sucesión de premisas lógicas para llegar a una conclusión aplastante: Si ayer no dormí bien y hoy el jefe no va al curro por mis santos huevos que finjo no haber oído el despertador y ya tiraré de repertorio de excusas. A las 8:50 finalmente me he metido en la ducha como un topo. Ipod, comidita en la mochila - una pseudopaellita con muy buena pinta -, un sol radiante... UN DÍA INCREÍBLE. He llegado al curro y de las cinco personas que se suponía debían estar (de los ocho que somos, jefe incluído) había una. Me acerco a su mesa a punto de recitar la excusa con gracia y salero ensayado por el camino, y le veo con el messenger y música puesta. "¿Y el resto de la peña?" "Susana que no ha oído el despertador (¿les suena?) y Montse no viene hasta las 11... no sé por qué". Todavía sigo sin saber por qué.


Me siento a hacer cositas que tenía pendientes desde el viernes cuando suena un teléfono. En inglés me dicen "Quiero el teléfono de la oficina de turismo de Barcelona" "Ok, la dejo en espera un momento y enseguida le doy el teléfono" busco en internet y saco dos teléfonos (que me invento ahora) "¿Buenas? Perdone por la espera. El teléfono de la Oficina de Turismo en Barcelona es 847 654 334 - por ejemplo -" "Disculpe, ¿me está vacilando? Eso no es un número de teléfono" Premio para el caballero: la puta borde del mes "No ha visto cuántos números hay" "Sí, señora, 9" "Exacto, eso no es un número de teléfono" Corrección, la puta borde lista del mes. "Disculpe, señora, pero en España, que yo sepa, los teléfonos tienen 9 cifras" "Ah, pero es que yo le he pedido el teléfono de la Oficina de Barcelona en Toronto" Señora, todo se andará, pero de momento no les dejamos tener su oficina propia, por cuestión de competencias, IGNORANTE DE LOS COJONES "No, señora, usté me ha pedido el teléfono de una Oficina de turismo en Barcelona - que nativo no soy pero el inglés elemental me lo domino, so gilipollas - me puede decir qué necesita? A lo mejor la puedo ayudar" "Pues un teléfono de turismo de Barcelona en Toronto y otro en Barcelona" "Turismo de Barcelona en Toronto no va a haber, señora - he omitido explicarle lo de la duplicidad de organizaciones, el alto coste que presumiblemente Turismo de Barcelona no querría correr teniendo aquí una oficina para mandar a un puñar de miles de canadienses... - y el otro ya se lo he dado".

Al final ha colgao y yo me he quedado con las ganas de decirle que era una hijalagranchana y que antes de volver a llamar a ningún sitio pidiendo información, que por favor aprendiera modales. La primera en la frente. Y luego, curro curro y curro - de la que se ha presentao a las 11 sin justificante de los padres, que dudo que el dire jamás se entere a no ser que lea este blog y mejor que no lo lea. Y a eso de las 12 a.m, iba con JC a echarme la pseudopaellita con unas ganas de hacer un kitkat y deleitarme con mi propio arte cocineril, cuando el puto microondas resulta que decide no funcionar.

Lectores, el microondas... HA MUERTO!!

Pues a tomar por culo, a comer fuera, puta mierda de comida china. Y como guinda ha llamado mi madre. Estábamos hablando de la remodelación que ha hecho en "mi" habitación y en la línea del día: se supone que allá por abril me pidió una opinión para cambiar "mi" habitación conforme a mi gusto, le dije en su día que hiciera lo que le diera la gana siempre y cuando respetaras tres cosas: poner un ventilador en el techo, una cama grande y unas estanterías para mis libros. Pues bien, ni estanterías, ni ventilador, ni cama grande. Lo de la cama me he enterado hoy, que por lo visto no hay sitio para el armario - que para qué ostias quiero yo un puto armario enorme como el que ha puesto si ya no vivo allí y cada vez que voy llevo tres cosas para pasar una semana máximo... Cuando le he tratado de explicar esto último - quizá con un grado de indignación superior al que puede entreverse en las líneas anteriores - me ha colgado no sin antes despedirse con ese tono mordaz y emocionalmente chantajista que solo las madres saben usar a dolor. Afortunadamente, gracias a la labor sistemática de tortura emocional de cierta ex, yo soy inmune a ese tipo de guerra psicológica, y más amparado por el imperio de la razón - porque, cojones, entre una cama grande y un puto armario... ostias mamá, que ni soy metrosesuarl ni gayer-power, que con tres pantalones, dos camisas y dos jerséys me apaño...

Y es en días como estos cuando uno se plantea qué sentido tiene la existencia humana. Menos mal que el buen Stephan Pastis me lo ha revelado hoy mismo en su tira. Y si lo dice el cerebro de Pig, no puede ser mentira:


Pues ya sabéis lo que toca. xDDD

2 comments:

Luis said...

JAJAJAAJA, sé que lo que cuentas es verdad, que has tenido un día malo...pero no he podido evitar descojonarme tanto con lo de la muerte por el excremento canino como por la tira.

Y es que aun en los días malos, siempre se puede sacar algo! Ánimo y ya vendrán días mejores.

Txetun: said...

Claro... jejejeje. Always look at the bright side of life, es mi lema. Además, era lo que tocaba.

Un abrazo, MMM.