Como hoy estoy vago, parafraseo:"El niño de un pueblecito griego tenía que ir a la escuela de un pueblo vecino, a una hora de camino a pie. Su madre le llevo el primer día de clases y para llegar a tiempo salieron de su casa al amanecer. Cuando habían recorrido apenas 300 metros, el niño olvidó el propósito de aquella excursión y quedo abstraído ante su propia sombra, q hacía q el niño se sintiera un gigante de 30 metros de altura. De pronto, la madre se detuvo y mirándole directamente a los ojos le aconsejó: No contemples tu sombra al amanecer, hijo... mírala sólo al mediodía". (sacado de glucko)
De esto se pueden sacar dos valiosas lecciones:
a) Que las madres siempre tienen razón
b) Que madrugar es una gilipollez


No comments:
Post a Comment