
Hoy el director y tres trabajadoras de la oficina estaban en un Campeonato Benéfico de Golf. El responsable de logística está ahora mismo de vacaciones, así que en la oficina estábamos el pringado de turno, la de contabilidad y la eficientísima señora M. Ante tal escasez de personal y sin duda avisados por algún espíritu maligno - y lamento recurrir a la superstición, pero cualquier otro tipo de explicación racional me es simplemente imposible de dar - las personas que han llamado en el día de hoy han sido significativamente superiores a la media diaria - que si descontamos familiares, amigos y vecinos varios puede fijarse en unas 5 ó 6 diarias, aunque las resposables de información, con la señora M. a la cabeza, luego engorden las cifras en los informes que se hacen (ejem, quiero decir, que el pringado de turno hace) a final de año. Además de eso, el pringado de turno ha tenido que ocuparse de un par de asuntillos de otros departamentos que, por error u omisión, las personas responsables no habían dejado cerradas. Ni que decir que tampoco dejaron instrucciones en caso de que alguien llamara preguntando por esos asuntillos. Y luego está, no olvidemos, el trabajo actual del pringado de turno, a saber: elaborar un dossier de prensa con todos los artículos publicados sobre España en Canadá durante el primer semestre de 2007; actualizar un informe de mercado con datos referentes a 2006 y encargarse de una de las muchas labores que la responsable de media debería haber hecho y no ha hecho en absoluto - como ven la eficiencia sobresale en esta oficina en la que me encuentro: subir a la intranet los cientos de artículos que se han publicado en España en lo que va de año 2007 rellenando una ficha descriptiva para efectuar a partir de ahí informes que evalúen el impacto de nuestra labor promocional.

Y es en días como hoy cuando, para disuadir al psicópata en serie que todos llevamos dentro de que no irrumpa en un halo de frenético descontrol, me retrotraigo a una tarde de verano en la plaza de los cubos, cuando acababa de volver de Dinamarca y me encontraba trabajando en Madrid, con un puñado de amigos de la facultad, escuchando a mi amigo Pitu desbrozar su teoría del bate de béibol, una teoría simple pero muy efectiva: si uno se hace con un bate de béisbol, misteriosamente, la gente empieza a tomartee en serio, aunque para ello tengas que hacer uso del objeto deportivo como si de un arma se tratara.
De camino a casa trataré de evitar todas las tiendas de deportes, para no caer en la tentación y líbrarme del mal... amén.


6 comments:
Gran teoría la del bate, jejeejej. A quién no le ha pasado eso...xDD.
En fin, que ánimo con el curro, con la gente que se escaquea y desde aquí propongo que los lectores del blog hagamos un bote para comprar un bate para que lo disfrutes en días como esos,xDD.
Un abrazo!
Vade retro, satanas...
Luis el violento.... :P
Aunque con eso podrías hacer aquello de "¿ves lo que pasa cuando das por culo a un desconocido?" Eso molaría. Aquí sí que me apunto al bote del bate :)
En inglés, jejeje, suena también cachondo: "Do you see what happens, Larry, when you fuck a stranger in the ass?"
Qué gran película, por dios.
Ps. Una entrevista de Henry Rollins a Jeff Bridges, Bridges decía que en California cada año hacían reuniones donde la gente, vestida como los personajes del nota, se pasaban 2 ó 3 días bebiendo rusos blancos, fumando maría, jugando a los bolos y viendo el Gran Lebowski. Dijo también que él había estado en alguno y que lo había pasado genial... jejejeje. That's life, dude!!!
Ahí lo llevas: http://lebowskifest.com/
Lo del bate no está mal, pero yo creo que en su defecto el "OK, ZORRA" te habría servido de eficaz terapia. Además no creo que por lo que cuentas su intelecto le dé para decodificar el apelativo... Un besito y paciencia
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