
Que un evento como los Juegos Olímpicos, que nació como forma de fomentar una serie de valores positivo y alentar un espíritu cuyas características abogan por hermanar a la raza humana y potenciar su progreso, se celebre en un país bajo sospecha de respetar los Derechos Humanos clama al cielo. Es lo que tiene el lavado de cara de unos y el cinismo de otros. Y los demás, desde abajo, contemplando con vergüenza lo que unos y otros hacen en nombre de valores más elevados (uséase, limpiarse el culo). Lo dicho, una vergüenza.


1 comment:
El día que publicaron esa noticia, todos los informativos de esta zona del mundo nos mostraban cómo los chinos festejaban que faltara un año para la inauguración de los juegos. No me quiero ni imaginar los métodos que habrán utilizado para "amaestrar" a los tropecientos chinitos que salieron allí bailando. Pero eso da igual: ¡hay que ver qué bien bailan los chinos! Ah, y no es una dictadura: es un régimen comunista que se abre al capitalismo, ahí es nada.
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