Cuando había logrado sobreponerme a una
Astenia primaveral (autodiagnósticada, que para eso me he visto yo capítulos y capítulos de House) y que iba a retomar esto del blog con ahínco y dedicación, como muchas de las cosas que dejé allá por enero, con los preparativos para mudarme de casa, justo se me rompe el portátil. Y es que la vida no es fácil, ni siquiera para los privilegiados que la divisamos desde lejos, metidos en una burbuja. Encima, haciendo balance (ahora que hay que pagar a Hacienda se hacen este tipo de balances) me he dado cuenta que no sé qué coños hago con el dinero pero esta estancia no está saliendo rentable precisamente. No diré que antes ahorraba más, porque con lo que cobraba como camarero/colaborador de EP/becario en IBM (a saber, mi trayectoria profesional antes de entrar a formar parte de la oxidada y chirriante maquinaria del estado), no me daba ni para malvivir. Que ahora se quejan los mileuristas, je, cuando yo sobrevivía con 765 euros netos y me permitía "caprichillos" como largarme a Milán o a Leipzig. Ahora gasto a manos llenas y sigo sin saber en qué coños me gasto las pelas.

Y es que la vida no es fácil, ni para un cieneurista, ni para un mileurista... El tema es que, a medida que ganas más dinero, sin saber cómo, surgen más gastos. Hay gente que se mete en un piso cuando las rentas empiezan a llegarles, otros se meten en un coche, algunos invierten... pues yo me lo gasto, sin ningún tipo de previsión, pero lo más triste es qúe no sé en qué. En fin, a ver si este segundo año que queda me estabilizo un poco y empiezo a ver crecer poco a poco la cuenta, porque si no sí que serán dos años enteros tirados a la basura... O no, qué coños, que el dinero no es lo más importante (umm, lo que pasa que eso no me sirve a la hora de justificarme ante paparl José aka mi querido progenitor).
2 comments:
Así empezó Espe y ahí la tienes, sin pasta para pagar la calefacción del palacete.
Eso iba a decir, pero como hay elecciones, no es plan de hacer mala prensa de la Espe (bastante tiene con lo suyo)... Na, qué le vamos a hacer, acabaré teniendo que mendigar para pagar la calefacción del Castillo en Escocia con el que siempre soñé.
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